lunes, 8 de abril de 2013

NADA NUEVO BAJO EL SOL: sobre el aburrimiento estético y los no-límites en el arte.

El siguiente texto fue escrito después de escuchar la conferencia del profesor y filósofo español Ilia Galán, quien hace un llamado a la revisión de los criterios que condicionan la aceptación o el rechazo a determinados modelos de creación que se rigen sobre todas las cosas, para la “novedad” y el espectáculo. El conjunto social que delimita el sistema del arte, tiende a caer en un juego endogámico donde se reproducen los criterios del statu quo sin ser analizados, dejando como única alternativa a quienes se integran a este sistema, aceptar, apadrinar y promocionar los mismos modelos impuestos para "no estar por fuera de la esfera" o, en el peor de los casos, no sea usted visto como un ignorante. Para el profesor  Ilia Galán, quien hizo parte del 3er Encuentro Nacional de Estética y Filosofía del Arte, este es uno de los principales pilares de la corrupción en el sistema del arte actualmente: la falta de criterios claros. Así, el sistema se establece mediante malabares retóricos, simbólicos y formales, donde la división por estrategias se hace siempre evidente.



El arte, o por lo menos eso que desde la subjetividad personal intuimos como tal, ha contribuido desde la noche de los tiempos a cuestionar de forma directa su propia veracidad y de forma indirecta nuestra propia carencia de análisis como espectadores, presentándose como una negación a sí misma. En otras palabras, todo el arte que nos presenta la alternativa entre arte y no arte (anti-arte), estimula la pregunta acerca de la pertinencia de una creación artística tanto en sentido técnico, como en sentido metafísico (1).
Por otra parte, el Arte ha sido proclamado desde dogmas que condicionan los juicios de valor que deben inferir en el público, y éste, despojado de su libertad de criterio, guarda más silencio y reverencia en los museos que en las antiguas catedrales medievales en tanto el arte se nos presenta casi como un sustituto de la experiencia religiosa. La reiteración de las estructuras consabidas además de alimentar el confort gregario del espectador, castran el libre uso de sus facultades intuitivas (eso que habita en el fondo de los juicios según Kant), e impiden que se interrogue sobre las reglas que determinan la ideología de la ilusión artística ante la cual se encuentra sujeta su sensibilidad, pues en ese mismo instante y gracias a las deformidades pragmáticas que ha impuesto los guiones historicistas, el espectador actual está muy lejos de operar con el entendimiento sobre lo que ve, y sobre lo que lee (2). Como consecuencia, se han sacralizado en el sistema del arte, una cantidad de objetos y elementos “artísticos” que no tendrían por qué serlo.

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El 12 de Agosto de 1961 el artista Piero Manzoni presentó por primera vez su “Mierda de artista”(3). La filosofía y la historia del arte han propagado que el arte se construye como un espejo que refleja a la sociedad y el contexto a la cual pertenece, es decir, toda manifestación artística se recubre de una especie de "espíritu de la época". En este sentido la pregunta sería la siguiente: ¿Por qué quienes dicen entender de arte, configuraron a través de teorías y juicios, la mierda de Manzoni como un elemento cultural y educativo, siendo el arte precisamente uno de los pilares de la cultura? La respuesta, abarca además a un gran número de obras que históricamente se designaron como los hitos de una vanguardia: La mierda de Manzoni, más que una pieza de arte, es un producto de expresión que se presentó en su momento como una novedad, es decir, a Manzoni se le ocurrió primero. ¿Es el arte contemporáneo entonces un cúmulo de ocurrencias?

Para nosotros como espectadores se nos hace familiar que el arte contemporáneo se base generalmente en ocurrencias; y sucede que ya nos cansamos de ellas, derivando en una absoluta ausencia de asombro. El asombro, por otro lado, es determinante al momento de observar una pieza artística, ir a un evento, o asistir a una charla. Esta ausencia opera casi como una ley perceptiva de la época, en tanto la mayoría de las piezas de arte pueden causar curiosidad, risa, disgusto, simpatía, apatía y aún placer, pero, al el espectador de nuestro días ya nada puede asombrarlo.

Piero Manzoni junto a su obra Mierda de artista 1961

En este sentido, si la ocurrencia y la novedad son los síntomas de lo contemporáneo, es determinante que son síntomas aislados que han sido introducidos desde la complacencia hacia el espectador y esto nos habla entonces de una concepción estética banal y hegemónica; es decir, ¿Es esto la vanguardia del pensamiento? ¿Es este el desarrollo artístico que promueve el avance intelectual y cultural del hombre, o se convierte el arte contemporáneo en la retaguardia de la cultura? ¿No será entonces que nos toman el pelo, pero nos fiamos de los que se dicen sabios? 
Lo que para el arte es una innovación, en la historia al margen de ésta, es algo ya establecido. Aquí entra en discordia la paradoja experiencial que propuso Josep Beuys: "todo ser humano es un artista, y cada acción, una obra de arte." (4), como parte de su concepto de “Escultura social”; sin embargo, la frase (que todos gustan usar sin medida y sin entendimiento cabal de lo que Beuys allí propone) comienza a tambalear en el instante mismo en el que cada mierda de cada hombre en el mundo no podrá estar jamás en los aposentos sacros de un Museo (por fortuna). 
Lo que Gunther Von Hagens hace con los cuerpos, en su mayoría orientales muertos en las guerras (imaginemos las exhibiciones que habría hecho en tiempos de Hitler) parte de prácticas realizadas 3.500 años a.C, y, aunque parezca curioso, la motivación de estas prácticas son aún más cercanas a las de Von Hagens actualmente: en Bubastis, cercano a Zagazig, durante la Dinastía VI (2300-2600 a.C.) se erigió un templo en honor a la diosa Bastet (la mujer gato) donde cientos de cuerpos de gatos fuero momificados para este fin; recientemente se examinaron por medio de rayos X en el Museo Británico de Londres 53 de los gatos momificados que existen en la colección de este centro londinense y detectaron que 44 de ellos eran cachorros de menos de un año, lo que hizo pensar que se trató de un negocio, muy alejado ya de su fin místico o religioso. El examen también reveló que el vendaje se colocaba de manera que simularan la posición de estar sentados. 
La mofa que hace a los cuerposVon Hagens, (a quien no le gusta ser llamado artista), puede quizás solaparse desde el carácter científico, y por tanto educativo que poseen los cuerpos plastinados. Eso sí, los cuerpos de Von Hagens serán nuestras momias del mañana. Luego, el "novedoso" tiburoncillo de Damien Hirst embuído en formol, hace que todo esto puede tratarse de una idiotez disfrazada. 



Por otra parte, el Body Art aparece como un estilo que surge en 1960 en Europa y más especialmente en Estadios Unidos, sin embargo, todas las tribus africanas de las zonas fronteriza de Etiopía, Kenia y Sudán han pintado de manera extraordinaria sus cuerpos como parte de una cultura rica en manifestaciones artísticas reales; así mismo, algunas tribus indígenas pintan sus cuerpos como parte de ofrendas sagradas y rituales de guerra con los cuales desarrollaron todo un conjunto de códigos estéticos que los artistas retomaron y denominaron como una "innovación". ¿Qué sería de nuestro Picasso sin las máscaras Fang de los curanderos del Congo? ¿Acaso no existiría el cubismo? Por otra parte ¿Quién inspiró a estas culturas para desarrollar sus atuendos, máscaras y rituales?
La maltrecha y trillada mitología del artista como "genio creador" deformó los valores reales acerca de la genialidad humana en una modernidad estructurada bajo un pretencioso eslogan de progreso.



Para la artista ORLAN (Mireille Suzanne Francette), Portepor ejemplo, el discurso de sus creaciones se fundamenta principalmente en que: su trabajo es una indagación identitaria, es decir, la experimentación desde falsas identidades la llevó a realizarse toda una serie de transformaciones nombradas "arte carnal". Por su parte, ORLAN se jacta de “ser la primera artista en utilizar la cirugía plástica para hacer su propio autorretrato"(5). En este sentido, para quienes sorprenden con el trabajo de ORLAN, deben tener más que presente que las transformaciones en el cuerpo no son para nada novedosas, o por lo menos no lo son para quienes ven Discovery Chanel: las mujeres jirafa (calificativo que detestan), practican desde hace casi 2.000 años el estiramiento de cuello por medio de anillos. En Etiopía de igual manera la mujeres de la tribu Mursi, ensanchan sus labios mediante platos de madera principalmente al momento de cumplir los 15 años. Más cercana a nosotros se encuentra María José Cristerna, más conocida como "la mujer vampiro", una ciudadana mexicana que se ha realizado un sinnúmero de transformaciones en su cuerpo, ha cambiado por completo el color de sus ojos y se ha realiza implantes en el cráneo sin anestesia. 
La práctica de estas expresiones culturales instauradas en la realidad que soporta su contexto, hacen que los cuernitos de silicona de ORLAN y sus muchos retoques en Photoshop parezcan el chiste de una artista que gracias a las maravillas del arte y su sistema, ha tenido éxito. Para la crítica actual " éste es un trabajo que está en constante evolución e innovación".

 


La pregunta de nuevo es esta: ¿Por qué nos parece tan significativas esta clase de obras y por qué damos tanta relevancia? ¿Era cierta la admiración al trabajo de ORLAN por parte de todo un número de fans que le sirvieron de espectadores (basta recordar la exposición realizada el año anterior en el Museo de Antioquia donde todos corrían como borregos tras su pastora), o solo se trata de la vana sensación de estar frente a la pompa de lo que la institución del arte califica como novedoso, atractivo y significante? 

Será el arte solo un espectáculo trivial, o realmente los artistas tienen un mensaje de fondo que sobrepase el absurdo.

El carácter de E Entertaiment que impera en el sistema se entiende fundamentalmente porque está en buena medida desarrollado gracias a los medios de comunicación, es decir, el arte está condicionado necesariamente por el escándalo. puesto que, siguiendo con el orden de los factores: escándalo=fama=dinero, se completa el ciclo de vida añorado por muchos artistas en la actualidad. Es muy fácil hacer obras sobre Pablo Escobar, porque se sabe que el sistema acoge esta estrategia y lanza al artista de inmediato a la mirilla de los curiosos; es muy sencillo optar por las imágenes amarillistas, vulgares y cargadas de ponomiseria, pero ¿ hay un mensaje sincero y coherente en estos trabajos? Otros artistas por el contrario, desean cambiar el mundo, y, aunque este pensamiento sea utópico, sus motivaciones distan mucho del engreimiento personal, aunque conjunto a ello sus obras sean igualmente escandalosas. Como ejemplo de esto tenemos al artista chino Ai Weiwei con una de las obras más contundentes, bellas y poéticas que se ha realizado en nuestro tiempo y que le acarreó una gran cantidad de problemas con el gobierno de su país: Sunflower seed, 100 millones de semillas de girasol fabricadas por más de 1.600 artesanos que decoraron una a una las semillas hechas en porcelana china.





Por otra parte el "teatrillo" según Ilia Galán, llamado performance (yo soy partidaria de los buenos performance), incluye banalidades o aquí llamadas artistadas que el personaje utiliza para, precisamente, escandalizar a los menos alertas a la farsa. Ahora las obras de algunos artistas son chocantes, no por sus mensajes, si no por el absurdo de sus pretensiones: mutilaciones, autoflagelaciones y rituales que parecen remakes insustanciales de lo que fue Dadá o fluxus.

Con todo esto, parece que estamos entronizados en un nuevo academicismo donde los modelos a seguir los instituye el poder, no en vano las academias nos presentan a estos artistas como los más "novedosos” para conocer, ver y referenciar, en consecuencia, el espectáculo prima sobre los criterios sensatos y el uso mínimo del entendimiento queda renegado. 

¿Cuantos espectadores realmente conocían, entendían y apreciaban el trabajo de Sophie Calle en su visita al MAMM, que no hicieran parte de la oleada de curiosos por su fama? A los que no les interesa su trabajo sosteniendo que es tremendamente aburrido, están en todo su derecho y no es una herejía decir que no les gusta la obra de una "estrella mundial" (En ocasiones es mejor recurrir al juicio de gusto kantiano. Decir "no me gusta" puede ser más efectivo que recurrir a un juicio de gusto falso para evitar los miramientos). 
Gracias a la falta de criterios objetivos en torno al arte, aparece la relativización de los valores y en consecuencia, no hay autonomía de juicio. Esta falta generalizada de criterios conduce tristemente a que quien tenga la última palabra sobre lo que es y no es arte sea el poder; como contrapeso, cualquier intento de crítica será vista como injuriosa o retrógrada. Curiosamente, frente a estas situaciones siempre opera una gran dosis de hipocresía, puesto que para ciertas cosas tenemos un ojo muy "refinado" y para otras no tanto. 

Debemos preguntarnos entonces: ¿Se puede ser libre en el arte, libres de teorías, libres de la historia y libres del yugo que condiciona un juicio estandarizado? De manera optimista, yo creo que sí, debemos analizar las teorías, debemos conocer la historia y debemos tenerla presente, pero luego, tenemos el enorme deber de crear un criterio propio. " Tenemos que descartar, que apartar cosas, que limpiarnos las retinas de nuestra percepción y trabajar en lo que merece la pena mirar, lo que merece la pena recordar"(6) si no lo hiciéramos de esta manera, ¿cuánta estupidez quedará amparada bajo el discurso del "artista", gracias al mito del "genio" que se arraigó siglos atrás?



"Si los artistas contemporáneos aspiran a ser originales, únicos y nuevos, entonces deberían empezar a poner entre paréntesis las ideas de originalidad, personalidad y novedad; porque son las más comunes en nuestra época" Octavio Paz

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REFERENCIAS:

1. ver, El arte y lo sacro, Francisco Xavier Miranda
2. "Desafíos de la pluralidad" Grabriel Aranzueque
4. Joseph Beuys: La escultura social, en “El arte como medio de expresión política” María Mercedes González Cáceres.
5. ORLAN, La caída de la metáfora: cuando lo real se adueña de la escena. http://antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=875
6. Ver, El impacto de lo nuevo, Robert Hughes


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