miércoles, 6 de febrero de 2019

Los críticos de arte

Durante mis reflexiones sobre"el mundo del arte" he pensado que aquellos que trabajamos en este sector, aquellos que sentimos un interés que va más allá del buscado prestigio o la "fama", deberíamos contribuir a que haya una mejor percepción de nuestra realidad artística y cultural. Cualquiera que sea nuestro cargo, como galerista, artista, director de museo o crítico de arte, debemos entender que aquella elección, tiene unos compromisos profesionales que necesitamos ejercer con disciplina y sobre todo, con sinceridad y ética. 
Así como escribía James Gardner, criticar al mundo del arte se ha hecho tan fácil, que el verdadero desafío intelectual parece ser encontrar algo agradable que decir de este.

En cuanto a los críticos de arte se refiere, aún parecen ser los personajes que más emociones negativas despiertan. Sin embargo, tal y como lo escribe el artista Pablo Helguera, "los críticos de arte son sin duda un elemento clave en el proceso de evaluación de la producción artística. Sin ellos, toda obra se consideraría excepcional, sin posibilidad de mejoría alguna".

A continuación, les comparto un fragmento del Manual de Estilo del Arte Contemporáneo, escrito por Pablo Helguera dedicado a los críticos de arte.


Principios básicos:

1. El crítico deberá de mostrar completa neutralidad en el ámbito social
Es importante para el crítico saber que, en el momento en el que entran a una galería, subirán dramáticamente las tensiones, y sus más mínimas expresiones serán objeto de escrutinio por parte del galerista. Es importante mantener a toda costa una expresión estoica, también conocida como “cara de palo”.

2. El crítico deberá de mantener una actitud nivelada en lo relacionado con su autoestima
Para bien o para mal, la única razón por la que se le invita a eventos sociales y se le da un tratamiento favorable es porque tiene el poder de su crítica. De manera que un crítico que abandona su puesto de crítico puede sufrir una profunda depresión. Se le recomienda a los críticos que abandonan sus puestos el huir del país, y del mundo del arte en su totalidad.

3. El crítico deberá de ser particularmente escrupuloso en esconder su malograda carrera artística de juventud, que será sin duda, de ser descubierta, objeto de constantes humillaciones y críticas del medio artístico. 

4. Asimismo, en ningún momento deberá el crítico revelar sus creaciones personales de clase alguna,  sobre todo de poesía. Esto solo le llevará a ser el hazmerreír de todo el MA.

5. En su reseña, el crítico debe de aparentar ser democrático, a pesar de que sea evidente qué clases de artistas le interesan y cuáles no le son de interés en absoluto.


Recursos vocales: 

El crítico deberá de ensayar, valga la redundancia, su voz crítica. La voz del curador deberá ser incisiva y resonante, a veces aterciopelada y a veces estruendosa, pero, ante todo, autoritaria. Se le recomienda al crítico el observar cuidadosamente la documentación sonora de las voces de Hitler y Mussolini, para obtener una idea de la forma en que la simple inflexión de la voz puede volver cualquier comentario subjetivo en un hecho incuestionable para el oyente. El insertar ciertas fórmulas verbales, tales como “todos sabemos que” en vez de utilizar “tengo la impresión de que”, puede resultar sumamente efectivo. 


Los ensayos por encargo: 

Los críticos, como es bien sabido, no pueden vivir de los pagos de sus críticas en revistas y periódicos, que no solo tienden a retrasarse de tres a seis meses, sino que cada uno apenas podría cubrir el costo de una comida económica. Por ende, estos tienen que encontrar otras maneras de sobrevivir. Una manera conocida es la del ensayo por encargo. En el caso de artistas a los que el crítico admira, esta clase de encargos no representan problema alguno, pero el caso más frecuente tiende desafortunadamente a ser lo opuesto. El crítico (o el curador o historiador, dependiendo el caso) en estas situaciones se encuentra con el gran dilema moral de ganarse la vida o jugarse su reputación al escribir sobre la obra de un artista cuestionable (escribir un ensayo negativo sobre el artista en el catálogo es una práctica que desafortunadamente nunca ha proliferado).  Como resultado, escribir el ensayo del catálogo de un artista malo es uno de los mayores desafíos de la carrera del crítico o del curador, y sin embargo estamos convencidos de que tarde o temprano todos enfrentan dicho desafío. 

A continuación, enumeramos algunas recomendaciones para sobrellevar la escritura de estos difíciles encargos: 

a) En estos casos se recomienda no tratar de argumentar lo imposible. Algunos críticos y curadores tratan de argumentar en su ensayo que la obra del artista es de hecho valiosa y algunos de hecho llegan a un grado de argumentación en la que ellos mismos parecen convencerse de ello. Algunos, los buenos escritores, consiguen transmitir con suficiente su pasión en defensa por el artista en cuestión, pero dicha argumentación desafortunadamente en todo caso solo llega a convencer a los lectores que el escritor ha caído en una temporal laguna crítica, dejando por general el dictamen de que el artista es malo de todas formas. 

b) Al comenzar el ensayo, el crítico deberá hacer una vaga y genérica reflexión filosófica en torno al medio en el que el artista está trabajando. Citar a Benjamín y Sontag, si se habla de fotografía, a Foucault y Derrida si se trata de arte conceptual, a Adorno y Deleuze si la obra trata de temas de género, y a Greenberg y Danto si se habla de pintura. 

c) Hacer una vaga y genérica reflexión sobre los temas que el artista trata, procediendo a un ‘simulacro’ de teorización en torno al tema. Dicho simulacro se puede realizar confrontando las teorías de los escritores anteriormente mencionados, en cualquier combinación. 

d) Pasar inmediatamente a mencionar la manera en que la obra del artista conecta con dichas teorías. Está por demás decir que la conexión que uno establecerá será por demás un tanto arbitraria, dado que, si el artista es poco sobresaliente, o no conoce estas teorías o su obra no genera ninguna clase de comentario significativo acerca de estas. Sin embargo, y dependiendo del talento del escritor, se puede construir un puente desde la abstracción teórica a la descripción genérica de la obra del artista ayudándola a ser percibida en un marco relativamente decoroso. 

e) El crítico debe de mantenerse al margen de cualquier juicio de valor sobre el artista, con el fin de no perjudicar su imagen. Es posible simplemente establecer las referencias arbitrarias y elaborar en esa parte, de esa manera protegiendo la credibilidad de uno. 

f) En ningún momento deberá el escritor tratar de establecer vínculos o relaciones entre la obra de este artista y la de otros, ya sea de su generación o de períodos anteriores, sobre todo si se tratan de artistas de verdadera estatura. Dicho intento de contextualización solo ayudará a revelar las carencias del artista frente a los atributos de los otros.

El juicio final: la reseña

Las reseñas- aquellas formas de escritura que son a la vez fervientemente deseadas y odiadas por el resto del mundo del arte- son los instrumentos de poder del crítico. Todos pretenderán que no las han leído cuando son negativas, y todos pretenderán haberlas leído si son positivas. Nunca nadie estará de acuerdo con ellas, a menos de que sean positivas y traten de uno mismo. El crítico debe de estar consciente del poder psicológico y emocional de sus escritos, y la capacidad que estos pueden tener de lanzar a cualquiera en una profunda depresión, euforia, o incluso al suicidio. Por esta razón el crítico debe de aprender a calcular fríamente sus reacciones más primarias, puesto que, si son demasiado negativas, incluso su propia vida puede estar en peligro.
1. La reseña debe reflejar al menos la idea de que el crítico estuvo en la sala de exposiciones. Muchos críticos escriben reseñas sin haber estado físicamente en el espacio, obteniendo información sobre la muestra del Internet. Para evitar situaciones comprometedoras, se le recomienda al crítico que corrobore con alguien que efectivamente la exposición tuvo lugar, pues puede darse el caso que la exposición haya sido cambiada de fecha y que esto no se haya anunciado en la página de Internet. Ha habido casos como estos en los que un crítico realizó críticas de una exposición que aún no había tenido lugar.

2. La reseña debe de partir de la idea de que uno entró al menos con una buena disposición al espacio de otra forma, el público lector considerará que el crítico tenía ya un juicio acerca de la muestra antes de entrar.

3. La reseña debe de tener “ritmo emocional”. Esto quiere decir que el buen escritor de la reseña no debe de anunciar su predilección o disgusto por la muestra sino hasta el último párrafo. Esto ayuda a que la reseña, como buena película de Hollywood, sea leída con expectación tanto por aquellos que están a favor como los que están en contra de la muestra. Si se consigue tal efecto, el último párrafo puede tener el poder de una explosión de fuegos artificiales si es positiva o el dolor de una daga enterrándose en la piel si es negativa.


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