viernes, 27 de octubre de 2023
Una crítica Incipiente. Reflexiones sobre Arte
sábado, 15 de abril de 2023
Institucionalidad y periferia: Una mirada a "Medellín. Pulso de la ciudad"
Medellín es una ciudad que, en los últimos años, ha mostrado un importante crecimiento cultural, sobrepasando los límites institucionales al proponer nuevas metodologías y formas de entender y hacer eso que llamamos “cultura”. Es una ciudad efervescente y alegre, pero también es una ciudad llena de problemáticas sociales donde el arte ha intentado hacer frente, muchas veces con poco éxito, en términos de visibilidad dentro de los propios sistemas que validan lo que entra y lo que sale de la “institucionalidad”, es decir, del establishment.
Los museos se han visto en ciertos conflictos internos cuando se trata de hacer lecturas coherentes sobre los contextos, sobre los tipos de manifestaciones culturales que se despliegan en sus alrededores, y sobre los diferentes artistas que integran la ciudad con las complejidades de sus discursos. En ese sentido, o se han desplazado hacia un extremo rotundamente politiquero y muchas veces lastimero que fundamenta su éxito narrativo en el chantaje emocional; o por contra, en presentar un arte excesivamente snob y aséptico, exento de toda responsabilidad con las realidades de la ciudad. Sin embargo, el Museo de Arte Moderno de Medellín se ha inclinado por abrirse a los debates y causas actuales de una Medellín mucho más real, donde los artistas y los ciudadanos traducen las complejidades del mundo desde sus barrios, espacios autogestionados, talleres, y, por qué no, guetos.
El arte urbano, distintos espacios autogestionados, múltiples expresiones musicales y procesos sociales se unieron en el espacio del museo para intentar dar al visitante una imagen de lo que es Medellín hoy, más allá de los guiños publicitarios.
Dentro del museo, la complejidad de la apuesta museográfica era más que evidente, en tanto la disposición de las intervenciones estaba estimada para ser una pequeña muestra de lo que era el espacio, la curaduría o el proyecto invitado. Esto requirió del espectador una lectura lenta y muy concentrada, aunque por momentos se sintiera agobiante porque rompía con ciertos cánones museográficos a los cuales hemos estado acostumbrados; pues lo que se muestra y cómo se muestra en los museos, aún tiene que ver con ciertos modelos imitativos generados desde los centros de poder artístico (Gerardo Mosquera), como herencias de un eurocentrismo estético que ciertamente sobrevive.
1. Site-Specific
“La ubicación institucional del arte, en otras palabras, no solo distingue el valor cualitativo y económico, sino también (re)produce formas específicas de conocimiento que están condicionadas históricamente y que están determinadas culturalmente, pero no en todos los estándares universales o atemporales”.
2. El concepto de la ciudad como instalación
3. El curador como director artístico
El oficio del “organizador” de exposiciones desde hace un tiempo ya, ha entrado en una nueva tendencia: delegar su labor a personajes externos que pueden ser otros curadores o incluso los mismos artistas invitados. Así, el curador en jefe es quien plantea un concepto expositivo, pero aquel debe ser trabajado conjuntamente con los demás agentes invitados. Esto ha significado para la práctica curatorial impositivamente jerárquica, una reestructuración de sentidos de relaciones de poder. La estrategia del “curador director artístico” que, se dice fue establecida por Szeemann, pone al curador jefe de la institución, en un rango de trabajo mucho más horizontal con relación a los demás agentes que harán parte de la organización y realización de la muestra.
![]() |
Vista del espacio La Bruja Riso. |
4. El "giro decolonial"
![]() |
Vista del espacio The Gallery at Divas. |
viernes, 3 de febrero de 2023
Una escultura no tan inocente. "NOW" de Shahzia Sikander
Las notas de prensa a finales del pasado mes de enero, invadieron las redes sociales por la conmoción que generó una nueva escultura “satánica” a favor del aborto que había sido ubicada en lo alto de un tribunal del estado de Nueva York. “La «demoníaca» estatua que apoya el aborto sobre la azotea de un tribunal en Nueva York”, o “Cómo la estatua ‘satánica’ del juzgado de la ciudad de Nueva York tiene que ver con el aborto”, fueron algunos titulares de prensa. La polémica obra de la que tanto se habla, es "NOW" de la artista estadounidense de origen pakistaní de 53 años Shahzia Sikander, quien ha descrito esta escultura como la representación la mujer empoderada y feroz; y es la primera estatua femenina que adorna uno de los 10 pedestales del Tribunal de Apelación dominado desde hace más de un siglo por estatuas que representan legisladores de todos los tiempos, todos ellos, evidentemente hombres.
Shahzia Sikander, afirma que apoya los derechos de la mujer, el aborto, y a la fallecida jueza del Tribunal Supremo Ruth Bader Ginsberg, una jueza y jurista estadounidense que se destacó, especialmente, por su trabajo en la lucha por la igualdad legal de género, como se aprecia en el collar especial de la estatua. La artista hizo múltiples versiones de la estatua que aparece en varios lugares públicos de la ciudad de Nueva York. En sus esculturas, las figuras alegóricas tienen los ojos muy abiertos. Llevan un jabot decorativo en el escote, en referencia al cuello de encaje popularizado por la jueza Ginsburg ya la feminización de las togas judiciales negras que tradicionalmente llevan los jueces varones del tribunal.

Twitter/ Shahzia Sikander.
¿Una mujer demoníaca?
“A través de luminosas figuras femeninas alegóricas, el proyecto de Shahzia pregunta quién está históricamente representado y quién ejerce el poder en el sistema de justicia, tanto simbólica como realmente”, dijo Brooke Kamin Rapaport, directora artística y curadora en jefe Martin Friedman de Madison Square Park Conservancy. “Shahzia continúa innovando formas artísticas, y Havah , que significa ‘aire’ o ‘atmósfera’ en urdu y ‘Eva’ en árabe y hebreo, es un proyecto transformador. El trabajo une conceptual y físicamente el parque y el palacio de justicia a través del diálogo entre esculturas monumentales, video animación y AR”.
viernes, 20 de enero de 2023
EL FORMALISMO DE RODRIGO HERNÁNDEZ EN EL MUSEO DE ARTE MODERNO DE MEDELLÍN
“Despojadas de todas sus implicaciones contextuales, las obras aparecen como objetos autónomos, que hablan (y de los que se habla) en su propia lengua, que siguen sus propias reglas gramaticales y poseen su propia historia, así como un metalenguaje y una metahistoria independientes. Este nuevo lenguaje del objeto de arte —realidad mítica secundaria, según la definición de Roland Barthes— debería leerse con la herramienta adecuada: la crítica ideológica .”
Benjamin H. D. Buchloh.
Varios han sido los filósofos que han ofrecido sus enunciados
sobre el formalismo, entre ellos el filósofo y profesor Nick Zangwill (1957), quien ha
definido el formalismo como una referencia sobre aquellas obras “que
están determinadas únicamente por propiedades sensoriales o físicas, siempre
que las propiedades físicas en cuestión no sean relaciones con otras cosas y
otros tiempos.” [i] No obstante, para
Zangwill, el formalismo podría identificarse a partir de tres clases dentro de las
cuales encontramos en primer lugar, un formalismo extremo, donde se
sitúan todos aquellos que piensan “que todas las obras de arte son obras
puramente formales, donde una obra es puramente formal si todas sus propiedades
estéticas son propiedades estéticas formales. [ii]
En
segundo lugar, Zangwill define a los antiformalistas como
aquellos que no piensan que las obras de arte tienen propiedades estéticas formales”.
Finalmente, el tercer tipo de identificación es mucho más representativo a la
transición filosófica de la estética del siglo XXI, y es el del formalismo
moderado , basado en el principio de que, […] todas las propiedades
estéticas de las obras de arte en una clase selecta son formales, y segundo, que,
aunque muchas obras de arte fuera de esa clase tienen propiedades estéticas no
formales, muchas de esas obras también tienen importantes propiedades estéticas
formales que no deben ignorarse. [iii]
En 1969, el
arquitecto y diseñador danés Verner Panton (1926-1998), fue invitado a
remodelar distintos espacios del periódico alemán Der Spiegel (El
Espejo); cuyo nombre ha sido retomado para titular esta exposición. Durante
dicha reforma, el arquitecto propuso un proyecto lleno de elementos y
protuberancias con formas geométricas que trazaban todas las estructuras de los
diferentes espacios del lugar, explorando innumerables posibilidades creativas
“que aportaban al diseño materiales como el acrílico y la fibra de vidrio,
tanto en su manera de moldearse como en los colores y formas que podían
conseguirse con ellos.”[iv]
Posteriormente, Antonio Grass (1937), publicó en 1972 el
libro Diseño precolombino colombiano: El círculo, en el que
recopiló distintas aproximaciones, diseños, e íconos sobre el círculo y la
circunferencia como imagen localizada en representaciones de todas las zonas
arqueológicas de lo que es hoy Colombia: la tairona, la muisca, la tolima, la
quimbaya, la calima y la sinú. Así, a ambos pensadores los uniría aquella forma
y tema particular y es justamente esta figura la que toma protagonismo en la
intervención espacial que nos podemos encontrar en la Sala C del Museo de Arte
Moderno de Medellín.
“Para apreciar una obra de arte, necesitamos estar provistos de sentido de la forma y el color, y de conocimiento del espacio tridimensional”.
Sobre lo anterior escribe Zangwill que ojalá Bell hubiera presentado esto como una condición necesaria, en lugar de como una condición suficiente para la apreciación de las obras.
El Espejo de Rodrigo
Hernández es una exposición refrescante frente a la saturación
imperante del arte socialmente comprometido pero formalmente descuidado. Además, la exposición propone una buena lección sobre la construcción indicial (sic), de la imagen que es
reflejada en un vocabulario surgido de la cultura visual de la iconografía
mesoamericana hasta el develamiento mismo de las formas de producción del arte
contemporáneo; una lección sobre la pintura y la escultura en el campo
expandido, sobre los proyectos site-specific donde el medio pictórico se
vuelve instalativo en tanto su magnitud y extensión con relación al espacio, y una lección sobre la ambivalencia de las esculturas de pared que discurren los límites de
la bidimensionalidad y la tridimensionalidad, desplegados en un campo visual
seductor que evidencia, no solo el exquisito cuidado formal en la obra, sino la
coherencia en la disposición del artista para realizar investigaciones
orientadas a dar un contexto específico a cada exposición.
-----------------------------
[i] Nick
Zangwill, La metafísica de la belleza (Ithaca, NY: Cornell
University Press, 2001), p. 56.
[ii] Ibidem, Zangwill, p. 84.
[iii] Ídem.
[iv] Texto
sobre la exposición que aparece en la página oficial del MAMM. Recuperado de: https://www.elmamm.org/Exposiciones/Exposiciones-Pasadas/Id/1652
[v] Ídem.
[vi] Clive Bell, Art¸ p. 37.
Entradas populares
-
Virginie Luc es una periodista y ensayista conocida en el mundo de la "comunicación" por haber entrevistado a personajes como el...
-
En 1972, el artista Pop Richard Hamilton diseñó una obra/objeto titulada “El crítico ríe”. A este irónico aparato le añadió toda la difusión...
-
Joseph Beuys, Acción coyote, 1974. Entre los preceptos que propuso Descartes existía un método -su propio método- cuyos orígenes se fundamen...